Prosa II

Nací un día en el que dios estaba muerto. No enfermo, sino muerto. Entiendo la confusión, yo dudé de su muerte al ver su imagen en la tierra repetida tantas veces, pero fijaros nunca es la misma, ya lo he dicho, nací un día en el que dios no estaba enfermo sino muerto. Las sombras no son la masa que dibujan, son sólo reflejos de luz, bromas de la percepción. Es razonable que cueste creerlo, se ha repetido tantas veces que está en cualquier lugar, que nos acostumbramos a que su sombra nos parezca real y no una broma. Pero creedme: Fidel está muerto. Jesús está muerto. Ariel Sharon está muerto. Bin Laden está muerto. Aunque es difícil de creer, porque seguimos percibiendo sus sombras creyendo que son sus cuerpos.
Crean en mi, no les miento.

Comentarios

La pequeña de las Garmendias ha dicho que…
Olvídate del dolor
¡Ay, niña triste!
ahora que estamos muertos
B.C.M. ha dicho que…
Pero al final son esas sombras las que cuentan nuestras horas, no la muerte.

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