No tiene más de quince años. Es una niña linda. Sonríe cuando la miro. Suele venir a tomar café todas las mañanas. Se sienta en la mesa que esté más cerca de la puerta y alguna vez en la barra. Su horario está muy definido, llega a las 11:00 y se marcha a las 11:30, muchas veces sola pero en ocasiones la acompaña alguien. Lleva una carpeta negra y una libreta grande con las pastas rojas. Toma una manchada con la leche bien caliente. Tiene el pelo largo y es bastante alta. Suele vestir de colores oscuros, negros y marrones, con algún toque de color rojo. No es fácil describirla. Su actitud es ambigua. Intercala dibujar en su libreta con leer algún libro. Siempre he admirado a la gente que tiene el descaro de aislarse en cualquier lugar.