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Mostrando las entradas etiquetadas como poemas

De Seis sonetos y un poema del amor celeste (1943) Juan Eduardo Cirlot

  Sobre el bárbaro hervor del mar lejano turbio de oscuras voces sin regreso, la atmósfera se exalta en un poseso fulgor donde el metal se vuelve mano   cuyos dedos de espuma en el arcano antiguo se exacerban en acceso nostálgico de bronces sin el beso arcaico de aquel viento sobre el llano.   La Doncella de barro sonrosado tiene un pájaro azul entre los senos, o el temblor de los cantos panhelenos,   sobre cumbres perdidas en la sombra, que el tiempo tenebroso ha derramado a los pies de esta diosa que no nombra.

Instante IV

Ser una voz indefinible que grita la vida Mientras ríe dibuja el olor de un baño de madrugada El humo fantaseado en sombras difumina el dolor ¡Refuerza la afirmación! Si la vida es, nace en tu sonrisa

Instante III

Oh! pereza , el más intimo de los pecados capitales vives en mi interior como aquel niño que huía Bésame los labios no te separes nunca de mis deseos permíte que permanezca en tu vida ser parte de tus gemidos Oh Pereza, que esfuerzo mantenerte a mi lado luchar contra los que te acusan argumentar porque sigo contigo Siempre, Pereza, que agudizas mi inteligencia que tanto me has enseñado a mentir que nunca me has fallado, yo tu siervo fiel.

instante v

Por qué me ha de importar la verdad que no siento. No quiero pero debo; vaya al deber el soldado y el que quiera o lo desea. Deber a las 7:15, 9:00, 16:00 Deber a las 7:15, 14:30, 20:30 No quiero deber, aléjate sudor y frente abandónate victoria y bebe esta copa.

Instante II

Vive en un silencio de una voz húmeda, muda respirando azar en una caja vacía. Negro y blanco, martillos y cuerdas tensadas y olvidadas en un cruce de voces sentadas en una muerte de maestros que apartan la mirada al pasar. Lo abstracto destruido en una caída libre que silencia él, otro que mira y calla en un espacio vacío entre los dos ¿Desapareció el nosotros? Silencio, pido silencio.

prosa IV

Los espacios son lo único que nos importa. Respetarlos es el principal error si lo que deseamos es entender las variantes de un mismo suceso, ya que los huecos que quedan entre las lineas son necesarias para una lectura clara. Para que palabras como vida, soledad, tiempo y muerte (o nacimiento) tengan un tono contundente no pueden estar demasiado cerca del resto, se les debe incluir en un lugar en penumbra para que no se pueda percibir si están limpias o sucias, para que no sean ni morales ni inmorales, a consecuencia de su ambigüedad las que la continúen están obligadas a tenerlas presente, desde atrás, como si ellas no iniciasen nada y fuesen la consecuencia involuntaria de un azar a la que ninguna se atreve a confiar pero sin posibilidad de negarse a que forme parte de la siguiente, olvidando que algún día nació y en otro morirá.

Altazor- Vicente Huidobro

A ellas; recitando en la Buhardilla. Altazor ¿por qué perdiste tu primera serenidad? ¿qué angel malo se paró en la puerta de tu sonrisa Con la espada en la mano? ¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios? ¿Por qué un dia de repente sentiste el terror de ser? Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir ¿Quién hizo converger en tus pensamientos al cruce de todos los vientos del dolor? Se rompió el diamante de tus sueños en un mar de estupor Estás perdido Altazor Solo en medio del universo Solo como una nota que florece en las alturas del vacío No hay bien no hay mal ni verdad ni orden ni belleza ¿En donde estás Altazor? ... Vicente Huidobro. primera estrofa canto I La dedicatoria es mia.

Instantes I

Dos sillas en el vacio del desierto Y un hombre sentado. El hombre responde las preguntas de la silla inhumana. Instante de consciencia.

prosa I

Siempre escribo la hora en la que comienzo a escribir. La hora me permite singularizar las ideas o sentimientos y cuando es el momento en el que se escriben. Aunque es falso porque no se piensan en el momento que se escriben. Habitualmente pienso más claramente por la noche y cuando me siento a escribirlo las modifico o las suavizo. Esta noche iniciaré un relato de amor, dirigido a una persona en exclusiva. Pero será falso, o al menos en parte. Comenzaré desde la segunda página o desde el segundo párrafo y el primero estará aquí escrito. Eso es mentira. En un principio es mentira. Pero, ahora, escribo los primeros caracteres que pueden ser estos que estoy escribiendo. Yo escribo, tú escribes, él escribe. Nadie tiene nada que decir, las palabras están escritas. Voy desapareciendo entre las cosas que escribo. O entre los momentos que vivo. O entre las cosas que ocurren. O entre lo que no vivo. Si cada segundo es un momento pasado, perdido o convertido en tradición. Es importante tener la...

Trilce XI

Para MmMmM He encontrado a una niña en la calle, y me ha abrazado. Equis, disertada, quien la halló y la halle, no la va a recordar. Esta niña es mi prima. Hoy, al tocarle el talle, mis manos han entrado en su edad como en par de mal rebocados sepulcros. Y por la misma desolación marchóse, delta al sol tenebloso, trina entre los dos. "Me he casado", me dice. Cuando lo que hicimos de niños en casa de la tía difunta. Se ha casado. Se ha casado. Tardes años latitudinales, qué verdaderas ganas nos ha dado de jugar a los toros, a las yuntas, pero todo de engaños, de candor, como fue. César Vallejo. Borja: 0; Antonio 1/2

(no vive ya nadie...) C.Vallejo

-No vive ya nadie en la casa -me dices-; todos se han ido. La sala, el dormitorio, el patio, yacen despoblados. Nadie ya queda, pues que todos han partido. Y yo te digo: cuando alguien se va, alguien queda. El punto por donde pasó un hombre, ya no está solo. Unicamente está solo, de soledad humana, el lugar por donde ningún hombre ha pasado. Las casas nuevas están más muertas que las viejas, porque sus muros son de piedra o de acero, pero no de hombres. Una casa viene al mundo, no cuando la acaban de edificar, sino cuando empiezan a habitarla. Una casa vive únicamente de hombres, como una tumba. De aquí esa irresistible semejanza que hay entre una casa y una tumba. Sólo que la casa se nutre de la vida del hombre, mientras que la tumba se nutre de la muerte del hombre. Por eso la primera está de pie, mientras que la segunda está tendida. Todos han partido de la casa, en realidad, pero todos se han quedado en verdad. Y no es el recuerdo de ellos lo que queda, sino ellos mismos. Y no es...

I

No lo despierten, olvidó como arribó cuales fueron sus sueños; regresó al calor de las mujeres que no ama, aquellas que besa bajo la ficción de lo real. Al darle otra oportunidad, le obligan a perder la inocencia; Encontrará la voluntad del destino, sufrirá las consecuencias de situar a Apolo en el azar del desnudo. F do. A.

Año 1999

Diré como nacisteis, placeres prohibidos girado ante el mar de la desolación fuisteis luz y sombra vencida que resurgió en el más oscuro deseo

Juan Ramón Jimenez traductor.

Secreto del amor No digas nunca a tu amor, amor que nunca puede decirse; pues la brisa suave tiembla silenciosamente, invisiblemente. Yo dije a mi amor, yo dije a mi amor, yo dije a mi amor mi corazón entero, tambaleando, helado, entre pavorosos sustos. ¡Ay ! ¡ella se fue de mí! Cuando ella se había ido, un caminante llegó silenciosamente, invisiblemente; y se la llevo suspirando. Traducción de un poema de William Blake por Juan Ramón Jiménez Love's Secret Never seek to tell thy love, Love that never told can be; For the gentle wind does move silently, invisibly. I told my love, I told my love, I told her all my heart, Trembling, cold, in ghastly fears, Ah! she did depart! Soon as she was gone from me, A traveller came by, Silently, invisibly He took her with a sigh William Blake.
Bajo leve tutela de dioses negligentes, quiero gastar las concedidas horas de esta predestinada vida. Nada pudiendo contra el ser que me hicieron, deseo al menos que me haya el Hado dado la paz por destino. De la verdad no quiero más que la vida; que los dioses dan vida y no verdad, acaso ni ellos conozcan la verdad. Ricardo Reis.

Un poema de Maria Garmendia

La realidad nos sostiene si abrimos los ojos Pero es doloroso ver qué lejos queda el deseo Y más doloroso aún es inventarlo. El deseo es una danza caprichosa que nos forja un destino La realidad es la flecha que olvidamos. Pero si miramos las casas y los ríos, Las calles y los árboles Las precipitaciones de la lluvia O la brillantez de los astros Veremos que ellos persisten existiendo mas allá del deseo de ser deseados. María Garmendia

otro poema

¿Para qué quieres versos cuando en ti misma encontrarás raudales de poesía? ¿Sabes mis opiniones sobre poemas? Mejor es un buen cuento que una elegía, y mejor que los cantos de vagos temas una boca rosa que se sonría. Mas quieres versos, ¡vayan mis pobres versos! Cuando los leas, mis estrofas oscuras, que nada dicen, tendrán la lumbre diáfana de tus ideas. José Asunción Silva
¿yo escribo del gris? pregunto en silencio; me responde en el angar la noche oscura. Se destrozan olas, el muelle blinda mi cuerpo y resisto seco y blanco ¿escribo desde las olas?