La realidad nos sostiene si abrimos los ojos Pero es doloroso ver qué lejos queda el deseo Y más doloroso aún es inventarlo. El deseo es una danza caprichosa que nos forja un destino La realidad es la flecha que olvidamos. Pero si miramos las casas y los ríos, Las calles y los árboles Las precipitaciones de la lluvia O la brillantez de los astros Veremos que ellos persisten existiendo mas allá del deseo de ser deseados. María Garmendia