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Texto de hace unos años. Perdonen las faltas.

La mañana ha sido bastante tranquila aunque la noche ha sido poco receptiva a sueños agradables. La pesadilla ha adquirido su forma más cruel. Pero los sueños y las pesadillas tienen los mismos componentes y la diferencia se muestra en el sabor que te deja en la boca cuando se comienza a percibir la vigilia. Continúo esperando en casa a que pasen los minutos. La pesadilla de esta noche ha provocado mi huida hacia fuera. Sin vestirme ni tomar café me he duchado, dicen algunos que el agua limpia las impurezas más internas, y he salido a la calle en busca de la multitud. Llevaba conmigo el libro de la literatura nazi de Roberto Bolaño, me he sentado en una terraza de la plaza de la Universitat, he pedido un cortado y he comenzado a leer. Cuando han pasado unos 40 minutos he comprado el periódico y he buscado otro bar. Ahora conozco la historia inventada de la familia Mendiluce de dos generaciones. Padres e hijos; pensando en esa extraña relación que se crea entre los mayores y los jóvenes...

Invasión III

Uno, tres, cinco, siete máximo. Siempre números impares, si yo fuese el protagonista de esta historia elegiría cinco. Lo importante es no utilizar un número par porque no habría hueco para la huida. Con los pares es sencillo que el rompecabezas cierre y si es así no tenemos trama. El quinteto, por lo tanto, a mi modo de ver, es el número perfecto, ya que permite interactuar entre los distintos protagonistas de la historia y además incluir toda la paleta de matices de un modo sutil y con el suficiente espacio para que puedan respirar. Conclusión del inicio; un número impar de personajes. Este siguiente párrafo puede estar formado por varios, aunque el impar sigue siendo una predilección estética. Los personajes pueden odiarse, quererse, desnudarse, mirarse, perderse escuchar el kind of blue u Ornette coleman, Bach o Liszt, no importa demasiado. Al final serán el desarrollo y formarán el bloque o la narración de la historia o de las historias. Conclusión del nudo: los individuos viven, h...

Invasión II

Ella le mostró que él era alguien especial, y él, sin dudarlo sintió que era alguien especial. Y un día más tarde ella le dijo que le quería y que su hijo tenía 3 años y su nombre era Jordi; tranquilamente él le dio un beso y le repitió que la quería, y entendió que se querían. Unos días más tarde ella lo llamó y le dijo que se podrían ver en el hotel de Travessera que ya estaba reservada la habitación, que cuando llegase pidiese la llave de la habitación 565 y la esperase. Él llegó un poco antes y pidió la llave de la habitación 565 y se puso a leer mientras la esperaba. Ella se retrasó unos veinte minutos y le explicó que su marido estaba muy nervioso y que temía que sospechase aquellas citas. Él sin dudarlo entendió que su marido estaba nervioso y que sospechaba las mañanas de su mujer. Ella abrió los ojos muy nerviosa y salto desnuda de la cama diciendo que perdería el tren para regresar a Sitges, que le había dicho a su marido que estaría a la hora de cenar en casa de sus padres, ...