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Entradas

Prosa XII

Hubiese preferido que el doctor no fuese íntimo amigo de la familia.  Al salir de la consulta estaban mi madre, mi prima, mi tía del pueblo, la vecina del tercero y mi tía abuela de la cual no sabía su nombre. Todos me abrazaron y vinieron hasta mi casa que aquel día fue la casa familiar. Al llegar allí se encontraba el resto de la familia y algunos amigos, mi mujer y mis hijo, los cuales suponía me habían olvidado, habían pasado más de tres años desde la última vez que me asesinaron. Pero aquel día me querían, me sonreían, eran humanos metamorfoseados en gatitos mansos y cariñosos con los ojos brillantes y llenos de vida. Yo pensé “extraño” ellos no pueden saber que estoy a punto de morir.  Hubiese preferido que el doctor no fuese íntimo amigo de la familia. Los maravillosos y ridículos recuerdos fueron haciéndose hueco a lo largo del día, nadie dijo de ir mañana al teatro o algún libro de mil páginas que había que leer antes de morir. La gente mayor siempre tiende hablar d...

Prosa XI

Ya he terminado de escribir la novela. Me gusta. He conseguido que no tenga tristeza y eso realmente me hace sentir cómodo. ¿Escribir una novela será un modo de ser escritor? Debo de comprar tinta para la impresora y hacer algunas copias y enviarlas a distintas ciudades del mundo y esperar el juicio. Después escucharé lo que me digan y analizaré cual es la interpretación que se hace y si es parecida con la mía. Estoy convencido de que no está llena de tristeza pero el resto no suele estar de acuerdo. Mañana no debería despertarme muy tarde y poder dejar todo arreglado antes del medio día y comenzar una nueva historia, una distinta obsesión que me entretenga, con el valor suficiente de no estar esperando que sucede con lo que ya tiene un punto y final. Como me gusta llevar vida de noche, sentirme armónicamente estable y vivir, darle significado concreto y preciso a la palabra vida. Levantarme y tomar un café en la calle mientras leo el periódico y que las imágenes vayan tomando su lugar...

Prosa X

Tres paquetes de tabaco, dos libros de Roberto Bolaño y unos cuantos discos de Miles Davis y Bill Evans. En este catálogo de objetos cabría toda la mécanica de las últimas cinco horas pero, ¿es suficiente? No lo sé. Lo sé, no es bastante. Cuatro años atrás, tres paquetes de tabaco, dos libros de Bolaño y un puñado de discos de Miles Davis y Bill Evans encima del escritorio. No completamos nada. Seis años antes una piedra de hachis, un libro de Borges y otro de Cortazar y discos de Coltrane y Bill Evans. Ha cambiado tanto la trama. Wish you were here, Pedro Páramo y Las armas secretas, una antología de T.S.Eliot, y por primera vez el Blue Train de Coltrane, aquello fue hace más de ocho años. No, definitivamente no. Alejarse quedarse volver alejarse...

Prosa IX

19/10/2005 Bac de Roda. Oficinas el Corte inglés. La escena se podría describir com un abuelo rodeado de adolescentes. Mejor, repetidor rodeado de adolescentes.  Sensación: entiendo mucho más Ferdydurke. Un 80% niñas adolescentes y tristes, en otra “época” llevarían fotos de New Kids on the blocks.  Han pasado diez minutos y no ocurre nada. Algún cuchichéo y mucho silencio. ¿Qué sentido tiene que esté aquí? Necesitas un trabajo. Si lo consigues es un buen trabajo, posible flexibilidad de horarios. No sé qué hacer. Espero la llamada que me va a regresar del pasado al presente, no quiero. Cansado del discurso. No me he fumado un cigarro al entrar. Esto durará bastante, no te pongas nervioso. En la entrevista debes ser encantador, ridículo. No puedes seguir pensando en Bajtin. Carnaval fiesta. Esto es demasiado absurdo. Escribe, no pienses, no levantes los ojos, no te rías. Deja de escribir, llamas la atención. Me empiezo a inquietar. (ña. 2026)

Instante IV

Ser una voz indefinible que grita la vida Mientras ríe dibuja el olor de un baño de madrugada El humo fantaseado en sombras difumina el dolor ¡Refuerza la afirmación! Si la vida es, nace en tu sonrisa