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Dos teorías

Una teoría de la literatura. La primera vez que copié fue en mi primer año de instituto para una redacción de inglés. Como la imaginación no era mi fuerte y me parecía que pocas cosas podían ser más literarias que “El club de los poetas muertos”, varié el lugar y tomé la esencia de la historia y la escribí con mis palabras. Tuve claro que tenía que cambiar el título para que no me pillasen y también copié. ¿Alguien iba a conocer el nombre de un disco de una banda de Trash metal llamada Death Angel? Encima no tenía ni que traducir, el título del disco y de la redacción era “Act III”. El problema no era que la señorita conociese el título del disco que iba en negrita, el problema es que sí había visto la película. Una teoría de la lectura.  Leer lo que cuenta otro sobre lo que ha leído que tú ya has leído y pensar qué hago leyendo lo que ya he leído. Si quiero leer sobre lo que ya he leído, qué quiero que me diga el que está diciendo algo sobre lo que hemos leí...

Un piano solo

“Creo en todo lo que aún no se ha dicho" Rilke Aprendizaje La primera vez que fuí a un concierto de Brad Mehldau fue en el año 1999 en Murcia, en una de aquellas pequeñas salas que tienen los Auditorios construidos en los últimos veinte años. Eramos unas treinta personas en aquel lugar. Yo apenas iniciaba mis pasos en esto de escuchar música de jazz, y fui al concierto de la mano del músico Pepe Viciana que me había enseñado en 1999 todo lo que sabía de jazz y en 2011 también. Anteriormente había escuchado los tres primeros volúmenes de The Art of the trio de Mehldau, la revista Downbeat había nombrado el volumen 2 como el mejor disco del año. Yo no estaba preparado para escuchar un pianista en solitario y de repente allí estoy, en Murcia, en una pequeña sala y un solo piano, aprendiendo como se debe uno comportar en un momento así, cuales son los detalles a tener en cuenta, las canciones, la melodía, la colocación del piano, las luces, qué debí...

Prosa XII

Hubiese preferido que el doctor no fuese íntimo amigo de la familia.  Al salir de la consulta estaban mi madre, mi prima, mi tía del pueblo, la vecina del tercero y mi tía abuela de la cual no sabía su nombre. Todos me abrazaron y vinieron hasta mi casa que aquel día fue la casa familiar. Al llegar allí se encontraba el resto de la familia y algunos amigos, mi mujer y mis hijo, los cuales suponía me habían olvidado, habían pasado más de tres años desde la última vez que me asesinaron. Pero aquel día me querían, me sonreían, eran humanos metamorfoseados en gatitos mansos y cariñosos con los ojos brillantes y llenos de vida. Yo pensé “extraño” ellos no pueden saber que estoy a punto de morir.  Hubiese preferido que el doctor no fuese íntimo amigo de la familia. Los maravillosos y ridículos recuerdos fueron haciéndose hueco a lo largo del día, nadie dijo de ir mañana al teatro o algún libro de mil páginas que había que leer antes de morir. La gente mayor siempre tiende hablar d...

Prosa XI

Ya he terminado de escribir la novela. Me gusta. He conseguido que no tenga tristeza y eso realmente me hace sentir cómodo. ¿Escribir una novela será un modo de ser escritor? Debo de comprar tinta para la impresora y hacer algunas copias y enviarlas a distintas ciudades del mundo y esperar el juicio. Después escucharé lo que me digan y analizaré cual es la interpretación que se hace y si es parecida con la mía. Estoy convencido de que no está llena de tristeza pero el resto no suele estar de acuerdo. Mañana no debería despertarme muy tarde y poder dejar todo arreglado antes del medio día y comenzar una nueva historia, una distinta obsesión que me entretenga, con el valor suficiente de no estar esperando que sucede con lo que ya tiene un punto y final. Como me gusta llevar vida de noche, sentirme armónicamente estable y vivir, darle significado concreto y preciso a la palabra vida. Levantarme y tomar un café en la calle mientras leo el periódico y que las imágenes vayan tomando su lugar...

Prosa X

Tres paquetes de tabaco, dos libros de Roberto Bolaño y unos cuantos discos de Miles Davis y Bill Evans. En este catálogo de objetos cabría toda la mécanica de las últimas cinco horas pero, ¿es suficiente? No lo sé. Lo sé, no es bastante. Cuatro años atrás, tres paquetes de tabaco, dos libros de Bolaño y un puñado de discos de Miles Davis y Bill Evans encima del escritorio. No completamos nada. Seis años antes una piedra de hachis, un libro de Borges y otro de Cortazar y discos de Coltrane y Bill Evans. Ha cambiado tanto la trama. Wish you were here, Pedro Páramo y Las armas secretas, una antología de T.S.Eliot, y por primera vez el Blue Train de Coltrane, aquello fue hace más de ocho años. No, definitivamente no. Alejarse quedarse volver alejarse...

Prosa IX

19/10/2005 Bac de Roda. Oficinas el Corte inglés. La escena se podría describir com un abuelo rodeado de adolescentes. Mejor, repetidor rodeado de adolescentes.  Sensación: entiendo mucho más Ferdydurke. Un 80% niñas adolescentes y tristes, en otra “época” llevarían fotos de New Kids on the blocks.  Han pasado diez minutos y no ocurre nada. Algún cuchichéo y mucho silencio. ¿Qué sentido tiene que esté aquí? Necesitas un trabajo. Si lo consigues es un buen trabajo, posible flexibilidad de horarios. No sé qué hacer. Espero la llamada que me va a regresar del pasado al presente, no quiero. Cansado del discurso. No me he fumado un cigarro al entrar. Esto durará bastante, no te pongas nervioso. En la entrevista debes ser encantador, ridículo. No puedes seguir pensando en Bajtin. Carnaval fiesta. Esto es demasiado absurdo. Escribe, no pienses, no levantes los ojos, no te rías. Deja de escribir, llamas la atención. Me empiezo a inquietar. (ña. 2026)